Cuando empecé la primaria, tomé conciencia (me la hicieron tomar de la manera más dolorosa) de mi gordura. Yo creía que era graciosa, en casa todos me decían lo bonita que era. Pero los chicos son muy crueles, y a esa edad desatan su lado maldito. Estaba en uno de los pocos cumpleaños a los que recuerdo haber ido, sintiéndome una extraterrestre. Todas las nenas estaban preciosas, con unos lindos vestidos a la última moda... | LEER MAS |